martes, 10 de febrero de 2009

SAL BISCOBOLSA


Tengo entre manos otra cosilla más. En el grupo de ENCANTADAS tambien se esta trabajando en un biscobolsa y como primera tarea tenemos o teniamos mejor dicho, ya que todas hemos acabo o al menos eso parece el busca-hilos.

Y bueno me complace compartirlo con todos ustedes. Como ven tanto en el grupo de ENCANTADAS como en el de BORDADOS DE ENSUEÑO somos todas muy inquietas.

Estoy segura que acabaran todas en buen puerto. Esta idea surgio de nuestra compañera y amiga Karynep de Bogota. Administradora y fantastica persona por lo poco que la llevo tratando.

MSAL BORDANDO DEDALES


Incurrí en un error cuando cosí me dedal…resulto que el grafico estaba mal, no se bajo correctamente y eso me supuso empezar de nuevo…así que ayer lo rectifique y bueno aquí esta, para que todas los vean.

Ya ahí más compañeras que han hecho el suyo y la verdad es que les están quedado preciosos. Todas estamos verdaderamente entusiasmadas con este proyecto y lo estamos disfrutando mucho.

GRACIAS ISANGEL

jueves, 8 de enero de 2009

FELIZ AÑO NUEVO


Ya estamos en el comienzo de un nuevo año, con el llega la sensación de un inicio nuevo. Las ilusiones de realizar proyectos o de tan siquiera llegar a lograr aquellos que nos quedaron pendientes vuelven a estar presentes en cada uno de nosotros.
Estos días han sido fugaces para la gran mayoría, y me incluyo.
El ir y venir de la gente buscando el mejor regalo para los seres querido, la ilusión de hacer el mejor menú para celebrar la navidad y el más original para terminar el año.
La superstición de las doce uvas y porque no decirlo, el primer brindis con la alianza de oro dentro de la copa de champán o sidra nos ha llevado a todos a estar algo perdidos y con ello a salir de la rutina del día a día.
Más tarde cerramos las fiestas con broche de oro celebrando la llegada de los reyes magos. La ilusión de los niños al abrir los regalos que aguardaban con tanta ansias junto al árbol de navidad y después la reunión de la familia en la cocina junto a un café y el roscon de reyes.
Resumido así pareciera que apenas se hizo todo en unas horas un día cualquiera, pero lo cierto es que estos días guardan imágenes muy especiales en la mente de cada uno de nosotros.
Yo aun tengo presente la mirada pérdida de mi pequeño de tan solo 15 meses, extrañado ante la ilusión de sus primitos, los cuales tiene la percepción de los acontecimientos que ocurrían junto al árbol adornado por luces, bolas de colores y chocolates. Y pese a la falta de lógica por los motivos de tanta alegría de mi hijo, yo permanezco con una sonrisa de oreja a oreja ilusionada por ver la reacción de él.
Todo ello me lleva a recordar aquellos años en los que era una niña y nos conformábamos con lo que los reyes magos o papa Noel creía que era justo traernos.
Curiosamente siempre me he preguntado donde y como escondían tan bien los duendecitos de papa Noel los regalos e incluso los pajes de los reyes magos. Hoy a mis 30 años sigo sin saber, sin ser capaz de adivinar donde escondían los regalos. Que absurdo, ¿no?
Hoy soy yo el ayudante de tan ilustres personajes, soy la que preparo las navidades para mi pequeño, y hoy como ayer mis padres soy yo la que se encarga de organizar las navidades en mi casa para traer la ilusión y el espíritu navideños junto a mi esposo para hacérselo vivir a mi hijo. Hoy como ayer lo hicieron mis padres me doy cuenta de el esfuerzo, las inquietudes (sobre todo al mirar la cuenta bancaria) y me doy cuenta del esfuerzo que hicieron ellos y me pregunto si yo durante el resto de mi vida sabré hacerlo igual de bien que lo hacia ellos.
Aunque mi mayor inquietud no se refiere solo a estas fechas tan señaladas, sino al día a día. ¿Estoy siendo la mejor madre para mi hijo?
Eso si que es un verdadero regalo, un hijo, no me imagino nada mejor en mi vida.
¿Y vosotros?

jueves, 18 de diciembre de 2008

EL AYER

En la oscuridad de la noche brillaban los pequeños ojos de aquel felino, perezoso y gordo, le recordaba tiempos mejores.
Se mecía en su butaca, que rompía el silencio de las estrellas que la contemplaba, con un chirrido. La luna protagonista del firmamento hizo que volviera a escuchar las palabras que ya solo hacían eco en el ayer “mi vida esta condena a ser la tuya”.
De ponto unas lágrimas comenzaron a rodar por esos ojos que contaban mil y una batalla perdida resbalando por un rostro arrugado y lleno de cicatrices.
No podía olvidar sus ojos, aquellos ojos que iluminaban su mundo y que hacían olvidar las penas. Todo era posible junto a ella.
Ahora solo le quedaban imágenes que sucedían una tras otra en su cabeza como una película antigua, las únicas imágenes llena de color era la que hubiera deseado no recordar.
El iba conduciendo, la carretera estaba completamente despejada, el sol brillaba como nunca y el día parecías más hermoso que ningún otro. Por fin había aceptado ser su esposa. Eufóricos se dirigían a dar la nueva a la familia. La risa de ella era tan estridente que no podía pensar más que en como haría el resto de su vida para que esta permaneciera así.
Su rostro reflejaba el vigor de la juventud, y entre miradas llenas de complicidad se robaban pequeños besos. “Nada puede ser tan perfecto, ni siquiera los Ángeles del cielo” pensó el.
De pronto la sensación de que las ruedas se bloqueaban, el volante no retomaba la posición deseada, la risa de ella se transformo en un grito lleno de pavor. El cerro los ojos y cuando los volvió a abrir el coche estaba en la cuneta apoyado sobre el costado del conductor. Miro hacia el asiento que ocupaba ella, pero no estaba, la luna del cristal estaba roto y manchado de sangre.
Se desato como pudo y gritando el nombre de ella fue en su búsqueda, no tuvo que esforzarse demasiado a pocos metros del coche estaba tumbada, su vestido blanco ahora era rojo y su risa estridente se había convertido en un silencio mas ensordecedor si cabe.
Los ojos cansados del anciano se abrieron para contemplar el cielo unas palabras susurradas se escaparon de sus labios -¿cuándo me perdonaras?- los volvió a cerrar instantes después escucho respuesta a su pregunta –nada tengo que perdonarte- El anciano sonrió nunca mas los volvió a abrir.


Autor: M.D.M.FERRER